En la entrada de abajo está mi
amiga. Una que conozco desde que estaba en la panza de mamá. Una que al principio era sólo mi
hermana, pero que con el tiempo se convirtió en una amiga que elegí. Siempre suelen decir dos cosas, o por lo menos las vine escuchando yo desde siempre. Una es que cuando se van acercando las edades de los hermanos se van
'acercando ellos'. La otra es
'cuando sean grandes, y papá y mamá no esten, lo único que van a tener para siempre es la una a la otra'. Y ambas cosas son ciertas, aunque la segunda todavía no la viví, tengo la certeza de que va a ser así. Mi hermanita de 14 años, me entiende como nadie. Es la única que sabe decirme las cosas en el momento justo de la manera indicada. La que sabe abrirme los ojos cuando no quiero o no puedo. La que me cuida como si fuera la mayor, la que está y estará siempre a mi lado. Con ella comparto tanto de mi vida (además de un mismo grupo sanguíneo). Es la única que puede, o por lo menos intenta, bancarme en absolutamente todo lo que hago, desde que le cuento lo que me pasó hasta que no paro de cantarle al lado. Es con la única que se, que pase lo que pase, no se puede enojar demasiado tiempo conmigo. Me escucha, aconseja, me grita, se ríe a mi lado. Entiende perfectamente todo. Sabe que la amo como a ninguna, que puede confiar en mi en cualquier aspecto de la vida. Que me va a tener para siempre a su lado, que nunca la voy a dejar. El día que nuestros papás me preguntaron 'querés tener un hermanito?' y yo les contesté que si, fue sin duda la decisión más acertada de mi vida. Porque por suerte llegaste vos, Mailén. Para acompañarme durante todas nuestras vidas, para ser mas que hermanas, para ser confidentes. Para ayudarnos, para escucharnos, para bancarnos, para hacer la prueba del abrazo, para saber que estemos donde estemos nunca vamos a estar solas, porqe se que aún a kilometros (como pensamos hacerlo, vos en París y yo en Londres jajaa)
siempre vamos a estar juntas.
Te amo.