Viste cuando una situación te excede? Cuando los hechos se te presentan y no podés creer lo que pasa? Una suerte de
confabulación invisible que no es necesariamente en tu contra, pero sabés que es imposible de parar. Que estás en el medio. Es inevitable,
estás en esto. Y por más irreal que parezca el momento, te toca afrontarlo. Porque además sabés que
no estás sola. Tenés que luchar contra todo por vos y por ellas, que siempre te acompañaron. Es hora de que demostremos el valor que tenemos, es hora de que cada una diga lo que tenga que decir. Es tiempo de mirarnos a la cara una vez más y comprender como siempre lo hicimos sin hablar. Hablando el lenguaje mayor de este mundo. Me harta que sea una cortina de sonrisas la que intenta esconder lo que sentimos de verdad. Me harta esperar,
necesito conocer todo lo que ahora me es diferente. Necesito además, darme cuenta si los cambios me parecen placenteros.
Quiero probar lo nuevo, pero no aseguro que me guste o que me haga bien. No sé que esperar, todo es tan rídiculamente falso que me pone histérica. Por vos, por ella, por ellas y por mi. Somos todas, somos una. Y las decisiones me afectan, quizás más de lo que deberían.
Es tiempo de decirnos la verdad. Cuánto más pretendemos esperar para decir los sentimientos que archivados esperan por las reacciones? Hay que hablar desde cero, hay que intentar entendernos, hay que buscar lo que mejor nos hace.
Hay que ser felices. Juntas. O no.